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No hace falta ser artista para concebir arte. Late en cada uno de nuestros sueños. Pasen y vean, la gente más común del mundo dando lo mejor de sí­, sin proponérselo. Expresión pura libre de modismos y tendencias. Un refugio para todos aquellos que saben que la mejor moda es ser uno mismo. Sentite invitado a participar, mandando tu material a sosquiensos@yahoo.com.ar.

miércoles, julio 28, 2004

Un Pancho en Recoleta

Un simple resumen de mis vacaciones de un día por alguien que escribe mucho mejor que yo, cuando tiene ganas. Para más datos sobre este ser, visitar http://thraxx.blogspot.com. 
 
Recién volví de Buenos Aires, un viaje bárbaro de un día en que hice un toco de cosas, acompañado de mi sidekick, Zurdoboy. Recorriendo la ciudad, siempre siento la misma sensación de extrañamiento, como si estuviera en otro mundo, tan distinto a Rosario. La escala en BA no es humana, es metropolitana. Es fácil perderse en esa realidad. No hay gente en las calles, hay muchedumbres. Las meras distancias que hay que recorrer para ir de un lado a otro me inquietan. Las otras ciudades grandes que he visitado nunca me impresionaron de la misma manera que BA. Ahí parece que si seguís caminando, la ciudad no termina. 

Fui a una clínica de guitarra muy buena, aprendí un montón y me babeé con los modelos que tenían ahí... El fetichismo guitarrístico no se diferencia demasiado del de los autos, pero es generalmente más barato satisfacerlo. 

Mis aventuras cosmopolitas continuaron en el barrio de Belgrano, en Cabildo y Juramento. Apenás salí de la boca de subte me impresionó lo mucho que se parecía esa zona (era de noche) a Broadway, en Nueva York, o a Tokyo (salvando las distancias y previo al ataque de Godzilla). Nunca había estado en ese sector, y me pareció merecedor de ser visitado nuevamente en un viaje posterior. Como tenía poco tiempo, fui directo al grano, a una librería única en su tipo a buscar unos libros muy difíciles de conseguir sobre Kábalah y Voodoo (que no es lo mismo que budismo, incultos). Después, subimos al subte nuevamente y llegamos a.. 

Recoleta

Muy linda zona, obviamente..me chocó la dicotomía mostrada por el Village Recoleta y los restaurantes justo enfrente del cementerio. Fuimos a sacar las entradas para ver a De la Guarda (más sobre eso abajo) y recorrimos las exposiciones del Centro Cultural. Había una muy buena de Mordillo y una con pinturas representando el infierno del Dante. Después salimos y recorrimos la zona buscando un lugar para comer. Como ya no teníamos ni un mango, recorrimos un par de cuadras y nos comimos unos panchos. Volvimos al Centro Cultural y entramos a ver a De la Guarda. No voy a decir nada del show para no arruinarle la sorpresa al que todavía no lo vio y piense hacerlo. Una sola recomendación: llevar zapatillas, ropa para cambiarse, y una toalla.  

Después de la función, como estaba todo mojado, tuve que secar mi ropa en el secamanos del baño (no había llevado ropa de más porque fui por un día y no tenía idea del grado de interactividad y humedad del show). Luchando contra la hipotermia y ganando a duras penas gracias a la adrenalina aún circulando por mis venas, fuimos a Retiro a emprender el viaje de vuelta. Y por supuesto, con mi karma, se sienta atrás mío en el colectivo una mina con un bebé. Cuatro horas mas tarde y numerosos pensamientos homicidas después, llegamos a esta puta ciudad con un frío de mierda. Putos taxistas que no paran. Pero es agradable volver. 

Las escalas son más humanas.