Domingo por la madrugada
Siempre aparece alguien para recordarnos un poquito qué es lo que estamos queriendo.
Con ustedes, Yanina, argentina radicada en España.
Domingo por la madrugada en l'Eixample Esquerre, gente de
todo tipo circulando por las calles y buscando un bar apetecible
hasta las 3 en donde comienza el gran negociado de las discotecas,
porque no queda otro lugar para ir...En fin, mucha gente,
mezclando idiomas y mezclando gestos, etnias y colores.
Y esto es finalmente mi hogar, mi ciudad, aquella con la que me
identifico y en donde, a pesar de estar aún algo desinformada de
todos sus aspectos, me hacen sentir como una persona que tiene
una historia que contar en lugar de "una persona más" que
tiene una historia que contar. Un diagrama simplificado de la clase
media tradicional española (en claras mejores condiciones que la
clase media argentina, valen las aclaraciones), es el de un chaval,
que termina el bachillerato, ingresa a la universidad, aprovecha ésos
4 años para emborracharse, aprovecha los próximos cuatro para
emborracharse pero con financiación propia, y aprovecha los siguientes
cuatro para emborracharse, pero de a poco convirtiéndose en una
persona seria.
Se daría el caso de que llegamos a ver al español representativo,
de unos 30 años, que no tiene ni idea de qué será de su vida, que no
tiene novia, ni tampoco intenciones de irse de la casa que lo vio nacer
y menos que menos... intenciones de irse fuera de la ciudad, joder!
Entonces seguimos con la tipicidad del fenómeno, el español encuentra
novia, una chica muy maja de un par de años menos, entre los dos
comienzan a disfrutar de su vida en común, mediante innumerables
viajes de fin de semana en los pirineos, en la Costa Brava, en Galicia,
etcétera, y salidas al cine y a cenar con amigos...
Llega un momento que el reloj biológico, tarde pero no tonto, les
indica que tienen que hacer algo: comprar un piso, comprar un coche,
comprar un DVD y un televisor de pantalla plana, buscar una iglesia bonita,
un restaurant majo, un par de padres con alma de financistas y algo viejo,
algo nuevo, algo prestado y algo azul, como para consumar. Luego del viaje de
bodas (Indonesia, Patagonia, Bahamas, huracán de por medio), comienza el
estudio de mercado, impulsado por este queridísimo reloj biológico que
todavía sigue despierto y ahí va que en lugar de "make love, not war",
se ponen a leer libros de utilidad marginal y costos medios decrecientes para
analizar la viabilidad de un plan de inversión a largo plazo con
responsabilidades ilimitadas: UN HIJO.
Por lo general, una vez resuelto el tema con consultores y habiendo
disfrutado de la materialidad de la vida, nace Manuel, Jordi, Mercedes,
Montserrat o como quiera que se llame aquél pequeño -aclaro que el
nombre no se alejará demasiado-. Y pareciera que la vida desapareciera
en un instante: el padre se vuelve pelado y ojeroso, y la madre engorda
e intenta sobrellevar el cansancio con horas de peluquería.
Sus momentos excitantes son las rebajas de Jul/Ago y Ene/Feb,
el finde en Port Aventura y los fuegos artificiales de la fiesta patronal.
La vida se termina demasiado rápido entre la gente que no sabe
comprender adónde la está llevando la sociedad en la que vive.
No son pocos los que abren los ojos de vez en cuando, pero muchos
de ellos vuelven a cerrarlos luego de 27 publicidades de coche
seguidas (y se duermen pensando en el coche nuevo que tendrán el
mes que viene...).
No hay una sociedad perfecta, pero el tiempo no puede acelerarse
en los relojes, y cuando se ha perdido, cualquier intento de
recuperarlo tiene sus graves consecuencias. Aquí ha sido una
sociedad de consumo desenfrenada que perdió los valores y se
dejó embrutecer.
Allí en mi país qué será? Algo parecido, por supuesto. Lo importante
es analizarse y reconocerse en medio del caos, y si toca aceptarlo, hacerlo,
pero no perder la ponderación sobre otros aspectos de la vida, los que le
dan continuidad, porque no se trata de seguir respirando sino más de
seguir sintiendo que el aire que inhalamos nos sirve para algo...
para sentir.
todo tipo circulando por las calles y buscando un bar apetecible
hasta las 3 en donde comienza el gran negociado de las discotecas,
porque no queda otro lugar para ir...En fin, mucha gente,
mezclando idiomas y mezclando gestos, etnias y colores.
Y esto es finalmente mi hogar, mi ciudad, aquella con la que me
identifico y en donde, a pesar de estar aún algo desinformada de
todos sus aspectos, me hacen sentir como una persona que tiene
una historia que contar en lugar de "una persona más" que
tiene una historia que contar. Un diagrama simplificado de la clase
media tradicional española (en claras mejores condiciones que la
clase media argentina, valen las aclaraciones), es el de un chaval,
que termina el bachillerato, ingresa a la universidad, aprovecha ésos
4 años para emborracharse, aprovecha los próximos cuatro para
emborracharse pero con financiación propia, y aprovecha los siguientes
cuatro para emborracharse, pero de a poco convirtiéndose en una
persona seria.
Se daría el caso de que llegamos a ver al español representativo,
de unos 30 años, que no tiene ni idea de qué será de su vida, que no
tiene novia, ni tampoco intenciones de irse de la casa que lo vio nacer
y menos que menos... intenciones de irse fuera de la ciudad, joder!
Entonces seguimos con la tipicidad del fenómeno, el español encuentra
novia, una chica muy maja de un par de años menos, entre los dos
comienzan a disfrutar de su vida en común, mediante innumerables
viajes de fin de semana en los pirineos, en la Costa Brava, en Galicia,
etcétera, y salidas al cine y a cenar con amigos...
Llega un momento que el reloj biológico, tarde pero no tonto, les
indica que tienen que hacer algo: comprar un piso, comprar un coche,
comprar un DVD y un televisor de pantalla plana, buscar una iglesia bonita,
un restaurant majo, un par de padres con alma de financistas y algo viejo,
algo nuevo, algo prestado y algo azul, como para consumar. Luego del viaje de
bodas (Indonesia, Patagonia, Bahamas, huracán de por medio), comienza el
estudio de mercado, impulsado por este queridísimo reloj biológico que
todavía sigue despierto y ahí va que en lugar de "make love, not war",
se ponen a leer libros de utilidad marginal y costos medios decrecientes para
analizar la viabilidad de un plan de inversión a largo plazo con
responsabilidades ilimitadas: UN HIJO.
Por lo general, una vez resuelto el tema con consultores y habiendo
disfrutado de la materialidad de la vida, nace Manuel, Jordi, Mercedes,
Montserrat o como quiera que se llame aquél pequeño -aclaro que el
nombre no se alejará demasiado-. Y pareciera que la vida desapareciera
en un instante: el padre se vuelve pelado y ojeroso, y la madre engorda
e intenta sobrellevar el cansancio con horas de peluquería.
Sus momentos excitantes son las rebajas de Jul/Ago y Ene/Feb,
el finde en Port Aventura y los fuegos artificiales de la fiesta patronal.
La vida se termina demasiado rápido entre la gente que no sabe
comprender adónde la está llevando la sociedad en la que vive.
No son pocos los que abren los ojos de vez en cuando, pero muchos
de ellos vuelven a cerrarlos luego de 27 publicidades de coche
seguidas (y se duermen pensando en el coche nuevo que tendrán el
mes que viene...).
No hay una sociedad perfecta, pero el tiempo no puede acelerarse
en los relojes, y cuando se ha perdido, cualquier intento de
recuperarlo tiene sus graves consecuencias. Aquí ha sido una
sociedad de consumo desenfrenada que perdió los valores y se
dejó embrutecer.
Allí en mi país qué será? Algo parecido, por supuesto. Lo importante
es analizarse y reconocerse en medio del caos, y si toca aceptarlo, hacerlo,
pero no perder la ponderación sobre otros aspectos de la vida, los que le
dan continuidad, porque no se trata de seguir respirando sino más de
seguir sintiendo que el aire que inhalamos nos sirve para algo...
para sentir.

2 Comments:
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Me encantó, el resto de las palabras sobran.
(El autor de "Mi Cadaver exquisito")
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