Barcelona. De nuestro corresponsal.
Tiempo más, tiempo menos, todos los exiliados echan de menos el calor de la tierra lejana. En mi caso lo eché de menos casi demasiado rápido, o tal vez muy intensamente, atenuado por todos los mecanismos de defensa al alcance de la mano que tuve, tengo y tendré.
Creo que un pedazo de mí, algo así como una costilla, el tono de piel o una huella digital, desapareció para siempre, y me paso el día preguntándome qué es lo que siento vacío en el alma, porque teóricamente debería tener alguna disfunción en el cuerpo pero no, precisamente allí no es. Es que lo material se hace polvo o materializamos la nada?
El hecho es que en el día a día las situaciones te recuerdan siempre que saliste huyendo por la puerta 6 del aeropuerto Pistarini en un 767. Huyendo? Si, pero aún no sabiendo que se huía, o como máximo, no sabiendo de qué se huía. Pero desvaneciste tu persona física dejando nada más el fantasma que dice que vivís en la misma casa o el que te reinscribe todos los años en la facu "por si acaso". Ajá! Con que hay un fantasma entonces!! Me gustaría agarrarlo del cuello y decirle "maldito, o te metés de nuevo en mi cuerpo y vivimos pacíficamente, o esta lucha durará hasta el final de los días, vos sin cuerpo y yo sin esencia".
Pero lo más gracioso es que si yo me traigo mi fantasma (o mis fantasmas), difumino un poco más todo mi pasado, porque irónicamente la gente que quiero ahora tiene más contacto con mi fantasma que conmigo y después en un viaje relámpago, él me pone al tanto de todo lo que ha ocurrido. Hay que ser un poco útil entonces... dejo al fantasma en Rosario, me quedo desfantasmada en Barcelona y sigo mi vida como si nada, procurando llenar mi vacío con los fantasmas simpáticos de la gente que voy conociendo o entrenando a uno nuevo en caso de que decida reagruparme con el que actualmente hace mi papel en aquellas lejanas pampas.
Quise empezar realista y me fui con las metáforas flotando por el éter...
La realidad es que las consecuencias de nuestras decisiones serán fantasmas longevos, algunos simpáticos en plan Casper y otros tenebrosos, pero si Sexto Sentido nos enseñó algo, es que sólo quieren hablarnos, y tal vez incluso con los más duros podamos llegar a cierto acuerdo... si nos ayudamos mutuamente podamos salir beneficiados.
Un saludo para todos ustedes y sus respectivos fantasmas... disfrútenlos, tal vez incluso puedan sacarle provecho para la próxima decisión difícil que hayan de tomar.

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